Jugo de Granada

¿Qué contiene el jugo de granada?

En la actualidad el jugo de la granada esta considerado en el mundo como una de los mayores antioxidantes naturales, por su alto contenido de antioxidantes, que de acuerdo con las investigaciones científicas previene el envejecimiento prematuro al combatir a los radicales libres. Además, tiene un alto contenido de vitamina A, B5, C, E y minerales como potasio y ácido fólico que brindan múltiples beneficios a la salud.

En términos generales, la granada es una fruta rica en minerales, destacando el potasio, aunque también aporta fósforo, manganeso, calcio, hierro y magnesio. Entre las vitaminas, contiene principalmente vitaminas C, B1 y B2, en pequeñas cantidades. 

Además contiene significativas cantidades de antioxidantes, los que se concentran en un 70% en la cáscara y membranas de la fruta, partes que generalmente no lo comemos cuando degustamos una granada en fresco o al natural; por lo que para aprovechar la punicalagina, poderoso antioxidante perteneciente a la familia de los polifenoles, se recomienda comerlo como jugo o en extractos.

Propiedades nutricionales del jugo de granada:

  • Es un alimento rico en vitaminas C y B2, B9.
  • Contiene minerales como potasio, hierro, zinc, cobre, selenio, magnesio y calcio.
  • Aporta gran cantidad de hidratos de carbono.
  • Rica en antioxidantes (como el betacaroteno).
  • Tiene gran cantidad de fibra

Fuente de vitamina C y alto poder antioxidante del jugo de granada:

  • Fuente de vitamina C (aporta un 10% de la vitamina C recomendada)
  • Ácido fólico.
  • Alto contenido en polifenoles.
  • Potasio (8% de la cantidad recomendada en hombres y mujeres de 20 a 39 años que realizan actividad física de forma moderada)
  • Propiedades antioxidantes.

Beneficios del jugo de granada, Granavida®

  • El contenido en compuestos antioxidantes de la granada es tres veces superior al vino, el té verde o las manzanas, además de poseer una gran cantidad de vitaminas y minerales.
  • Lucha contra el envejecimiento prematuro de la piel.

Principios activos de las diferentes partes utilizadas para elaborar Granavida®

Epicarpio o corteza:

  • Taninos
  • Sustancias estrogenicas

 Granos:

  • Taninos (en menor cantidad que la corteza)
  • Flavonoides antocianósidos
  • Ácidos orgánicos como cítricos y ascórbico (Vitamina C)
  •  Sustancias estrogenicas:
    • Genisteína
    • Cumestrol
    • Estrona

Tradicionalmente se ha empleado la corteza de la raíz del granado para la eliminación de parásitos intestinales, incluso las tenias o “solitarias”. La corteza del fruto en medicina popular se considera un excelente antidiarreico. Es conocido el uso popular del “jarabe de granadina” para tratar los trastornos inflamatorios de la garganta, o para usar como bebida refrescante, o para aderezar ensaladas de frutas o postres.

Actividad Antioxidante del jugo de granada

Hasta las últimas décadas, la granada se consumía como parte de la dieta mediterránea como fruta fresca y la corteza del árbol se utilizaba en la medicina tradicional por sus propiedades antihelmínticas y para el tratamiento de diarrea y úlceras (López-Mejía, 2010). Sin embargo, este fruto ha sido objeto de numerosas investigaciones en los últimos años 30 años, especialmente desde 2000 hasta la actualidad.

El por qué se encuentra en el poder antioxidante que se le atribuye al conjunto de polifenoles que se han encontrado en las distintas partes del árbol (corteza, raíces, flores y fruto) y a los cuales se le han atribuido importantes beneficios para la salud humana (Bruno, 2016). Los principales responsables de la actividad antioxidante de la granada (que puede llegar a ser hasta tres veces más actividad antioxidante que el vino tinto o el té verde) son los taninos hidrolizables (elagitaninos y galitaninos), el ácido elágico y el ácido gálico. Además, se le ha atribuido capacidad potencialmente antiinflamatoria, antiproliferativa y antitumoral. Todo esto hace que su consumo diario aporte importantes beneficios a la salud de los pacientes (Bruno, 2016).

Farmacocinética del jugo de granada:

En la mayoría de los estudios, la actividad de la granada se ha relacionado con su contenido polifenólico, principalmente antocianinas, taninos hidrolizables (elagitaninos y galitaninos), ácido elágico y ácido gálico. Sin embargo, se ha visto que en humanos los elagitaninos (punicalina y punicalagina) no se absorben, sino que se hidrolizan a ácido elágico a nivel intestinal, que a continuación pasa a ser sustrato de la microbiota intestinal (como, por ejemplo, de Gordonibacter urolithinfaciens) (Romo-Vaquero, 2015) y lo metaboliza, dando lugar a distintas urolitinas (derivados de la hidroxi-6H-dibenzopiran-6-ona) (Cerdá, 2004). 

Urolitinas:

Son estas urolitinas las que realmente se absorben y se distribuyen en plasma. De hecho, se han encontrado urolitinas en muestras de sangre, heces, orina, colon (Núñez-Sánchez, 2014) o próstata (González-Sarrias, 2010). Por lo tanto, la microbiota intestinal juega un rol imprescindible en la modulacion de la produccion, biodisponiblidad y actividad biológica de los metabolitos fenólicos de la granada. Investigaciones realizadas por Barberán y colaboradores (2015) han demostrado cómo las metabolizaciones de los principios activos del granado conducen a la formación de 3 tipos de urolitinas:

  • urolitina A,
  • isourolitina A
  •  urolitina B.

Cuando se comenzó a investigar con una mayor profundidad el metabolismo de los extractos de la granada en humanos, se observó que había una gran variabilidad en la respuesta entre individuos. Barberán et al. (2015) describió que dicha variabilidad podía deberse principalmente al tipo de microbiota presente en el intesino. 

La microbiota intestinal es la responsable de la transformación de los compuestos fenólicos en las correspondientes urolitinas, y por lo tanto va a ser la que determine que una – o varias- urolitinas se produzcan de manera mayoritaria, dando lugar a 3 tipos fenotípicos principales: fenotipo A, fenotipo B y fenotipo 0.

Las propiedades de cada uno de los fenotipos o metabotipos son las siguientes:

· Fenotipo A: producen únicamente urolitina A y sus conjugados.

· Fenotipo B: producen, además de urolitina A, isourolitina A y urolitina B. Este fenotipo se encontró más frecuentemente en aquellos voluntarios que presentaban disbiosis (alteración de la microbiota) intestinal, como, por ejemplo, sujetos obesos, con síndrome metabólico o pacientes cáncer colorrectal.

· Fenotipo 0: no producen ninguna de las urolitinas que producen el fenotipo A o B, pues no presentan la microbiota intestinal responsable de la producción de dichas urolitinas.

Por lo tanto, se podría entender que, debido a la distinta composición microbiana entre individuos, se puede estratificar a la población atendiendo al fenotipo al que pertenecen. 

Presentar un fenotipo u otro se traduce en la producción de un tipo determinado de urolitinas, que una vez se ha distribuido de manera sistémica, da lugar a un efecto terapéutico mayor o menor. De hecho, en el ensayo clínico POMEcardio (González-Sarrias, 2017), se realiza por primera vez un estudio en el que los pacientes son clasificados en función de su metabotipo (fenotipo A, B o 0) y los resultados son analizados teniendo en cuenta dicho metabotipo. En este caso, observaron que los pacientes del fenotipo B presentaban un mayor riesgo cardiovascular de base, y que tras recibir 160 mg y 640 mg de derivados fenólicos de la granada/día durante 3 semanas en cada etapa (un total de 6 semanas) fue únicamente en este grupo en el que los efectos se observaron de manera dosis-dependiente. 

Estos efectos además parecían correlacionarse con un aumento en los niveles de Gordonibacter y una mayor producción de urolitinas. Estos hechos sugieren que el efecto de los alimentos que contienen elagitaninos en la salud de los humanos es individualizado o personalizado, dependiente de la microbiota intestinal que presenta cada individuo.

 

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